Publicidad institucional del Polígono Carretera de la Isla, lanzada por el Ayuntamiento años 90

Para quienes vivimos en Dos Hermanas, el Polígono Industrial Carretera de La Isla es casi como un viejo conocido. Forma parte de nuestro paisaje diario: todos conocemos a alguien o tenemos algún familiar que trabaja allí, vemos el ir y venir de camiones desde la autovía y sabemos que es uno de los motores económicos de la ciudad. Pero este gigante industrial no apareció de repente. Detrás de sus naves, de su actividad frenética y de su importancia actual, hay una historia que cambió para siempre el rumbo de nuestro pueblo-ciudad.

Hubo un momento, en pleno siglo XX, en el que Dos Hermanas decidió mirar más allá del campo y apostar por un futuro industrial. Todo empezó con la Ley 194/1963 del I Plan de Desarrollo Económico, que abrió la puerta a una transformación profunda. Poco después, el Decreto 153/1964 declaró a la provincia de Sevilla como Polo de Promoción Industrial, y fue entonces cuando Dos Hermanas entró en escena: nuestra ubicación, nuestras conexiones y la amplitud del terreno nos convertían en un lugar ideal para crecer. El Plan Parcial dividió el suelo en fases y, de golpe, unas 357 hectáreas de nuestro término municipal comenzaron a urbanizarse. Aquello fue el inicio de una nueva era.

Lo curioso es que, mientras La Isla se levantaba como símbolo de modernidad, bajo sus pies descansaba una historia mucho más antigua. En los límites del polígono se encuentran las Ruinas de Orippo, una ciudad romana que ya era estratégica en la Vía Augusta. Allí se han encontrado hornos, muros, pozos y piezas tan especiales como el famoso matrimonio sedente de Orippo. Es decir: donde hoy vemos camiones y almacenes, hace miles de años ya había comercio, producción y vida.

Sin embargo, este crecimiento industrial también dejó heridas. Durante décadas, muchos vecinos y colectivos patrimoniales han lamentado que parte del polígono se construyera sobre zonas arqueológicas de enorme valor. El avance del hormigón sepultó vestigios irrecuperables y arrinconó el yacimiento original. Es una lección que nos recuerda que el progreso nunca debería borrar nuestra memoria.

Entre todo ese pasado oculto, hay un símbolo que sigue en pie: la Torre de los Herberos. Elevada sobre un pequeño cerro al final del polígono, esta torre almohade del siglo XIII —reconstruida después por tropas cristianas— vigiló durante siglos un antiguo meandro del Guadalquivir. Su historia, ligada a la defensa y a la navegación, la convierte en uno de los monumentos más valiosos de Dos Hermanas, y hoy el Ayuntamiento trabaja en su conservación con campañas arqueológicas preventivas.

Con el paso del tiempo, aquellas tierras proyectadas en los años sesenta se han convertido en el mayor parque empresarial de Andalucía. Según los datos de su Entidad de Conservación, La Isla supera los 3,4 millones de metros cuadrados y ofrece parcelas que van desde pequeños espacios de 500 m² hasta enormes superficies de más de 100.000 m² para multinacionales. Allí conviven empresas de logística, automoción, manufactura y distribución agroalimentaria, generando miles de empleos para familias nazarenas.

El éxito del polígono no se entiende sin su ubicación. Su acceso directo a la A-4 y la conexión con la SE-40 lo convierten en un nudo logístico privilegiado, facilitando el tránsito hacia el Puerto de Sevilla y evitando que el tráfico pesado invada el casco urbano. Su crecimiento ha sido tal que hoy se expande de forma natural hacia Megapark Dos Hermanas, sumando millones de metros cuadrados más destinados a naves de última generación.

Lo que empezó como un proyecto sobre el papel hace más de sesenta años es hoy una de las mayores garantías de futuro para nuestra ciudad. La Isla no se ha quedado atrás: avanza con planes de modernización tecnológica, mejoras en seguridad vial y proyectos de sostenibilidad energética. Y, al mismo tiempo, nos recuerda que el desarrollo debe convivir con la protección de nuestro patrimonio.

La próxima vez que pases junto a sus naves o veas la silueta de la Torre de los Herberos recortada en el horizonte, piensa en todo lo que representa: esfuerzo, trabajo y generaciones de nazarenos que han levantado este lugar con sus manos. Comparte esta historia. Es parte de lo que somos.

Imagen Boletín Informativo Municipal 1984, texto Carlos Jiménez