Juan Antonio Carazo, pertenecía al partido liberal. Inició sus pasos en la política municipal de la mano de su padrastro, el médico y también alcalde liberal, Federico Caro Lázaro. Al margen de los vaivenes políticos del sistema de la Restauración Borbónica, su mandato en Dos Hermanas destacó principalmente por un talante volcado en la modernización de los servicios del pueblo y, de manera muy señalada, por salvar la Romería de Valme en 1916 financiándola personalmente ante la falta de presupuesto público.
La escena, casi costumbrista, esconde sin embargo una historia mayor: Manuel Andrés Traver, es quien trece años después, en julio de 1936, sería nombrado por la Guardia Civil presidente de la Comisión Gestora Municipal de Dos Hermanas tras la entrada masacre y represión de realizaron las tropas sublevadas en nuestra localidad.
Este episodio, aparentemente anecdótico, refleja el clima político del momento. Apenas tres meses antes, el golpe de Primo de Rivera había disuelto los ayuntamientos y paralizado la vida política municipal. En ese contexto, las tensiones entre liberales y conservadores —ya presentes durante la Restauración— se intensificaron, y los conflictos personales entre dirigentes locales encontraron nuevos escenarios para manifestarse… incluso un campo de fútbol.
El fútbol, en plena expansión gracias a la Federación Regional Sur, era entonces un espacio de reunión social. Que dos líderes políticos coincidieran allí no era extraño; que resolvieran sus diferencias a golpes, quizá sí, pero ilustra a la perfección la mezcla de política, vida cotidiana y emociones humanas que caracteriza la historia local.
Una pequeña noticia, un gran retrato de época.
Publicamos esta noticia gracias a las investigaciones de Antonio Redaño
