Sí, como algunos habéis avanzado, son lazos de una gran amistad, que aúnan a un grupo de jóvenes allá por 1964
Los dos jóvenes de la imagen te costaría reconocerlos hoy. El que está arriba, con esa pose de emperador improvisado, como si fuera un Trajano o un Adriano recién coronado, se llamaba Cristóbal Varela. Entonces estaba soltero, lleno de vida. Hoy ya no vive. Y sin embargo, su historia siguió andando: Cristóbal fue el padre de Fernando Varela, y Fernando, a su vez, el padre del futbolista Varela, aquel que jugó en el Betis hace quince o veinte años, de la misma generación que Joaquín, Rivas, Arzu y toda aquella cantera que marcó una época. Así que el joven que ves subido a la columna es, nada menos, que el abuelo del jugador Varela.
El que está abajo era, para mí, algo más que un compañero: era un amigo íntimo, de esos con los que uno empieza a trabajar y a vivir al mismo tiempo. Tenía un apodo muy conocido en su tiempo: “El Pito”. Su padre, tonelero, también lo llevaba. Él se llama José Avilés Millán, y aún vive; tiene un año más que yo.
Su historia también siguió su curso: José es el abuelo de las hermanas Avilés, esas dos niñas que hoy cantan con tanta fuerza. Son hijas de Dani Avilés, que fue futbolista y que estuvo trabajando con Arzu, llevando al Recreativo de Huelva, o al menos así lo recuerdo.Autor del texto y foto de su archivo: Alonso Carballido Romero

