Una obra en lápiz policromo que exalta la adoración eucarística con referencias a la tradición cerámica sevillana del siglo XVII
El artista sevillano José Julián “Pepillo” Gutiérrez Aragón ha dado a conocer su última creación, el Cartel del Corpus Christi 2026 de Dos Hermanas, una obra concebida como una exaltación visual de la adoración al Santísimo Sacramento, realizada mediante la técnica de lápiz policromo azul cobalto sobre papel blanco Schoeller, en formato 40×50 centímetros.
La composición sitúa en el centro la representación de Jesús Sacramentado dentro de una Custodia, con la Sagrada Forma identificada con el monograma JHS (Jesús Salvador de los Hombres), desde la que se proyectan rayos de luz simbólicos de la gracia y la divinidad, configurando un eje visual que articula toda la obra en clave teológica, devocional y simbólica.
Una reinterpretación contemporánea de la estética de los azulejos sevillanos del siglo XVII
El autor ha explicado que la obra se inspira en los grabados y azulejería del siglo XVII, reinterpretados a través de una paleta cromática dominada por el azul y el blanco, tonos característicos de la cerámica trianera, a la que el artista se encuentra actualmente vinculado en su proceso formativo en la Escuela de Formación de Artesanos de Gelves, dentro de la disciplina de pintura decorativa sobre soporte cerámico.
Esta influencia estética enlaza directamente con la tradición ornamental sevillana, recuperando un lenguaje visual propio del Barroco andaluz, periodo en el que estas representaciones alcanzaron una notable difusión tras el Concilio de Trento en el siglo XVI, consolidándose como instrumentos visuales destinados a exaltar la presencia real de Jesucristo en la Eucaristía.
La Custodia como eje central y símbolo de la unión entre cielo y tierra.
En el desarrollo iconográfico de la obra, la Custodia o Cáliz central se presenta como el núcleo de la composición, situando la Hostia Consagrada en el punto de máxima intensidad visual y espiritual. Desde ella se despliega un conjunto de elementos simbólicos que estructuran el discurso artístico en torno al misterio eucarístico.
El autor subraya que esta centralidad no responde únicamente a criterios estéticos, sino que responde a una lectura teológica en la que la luz emanada de la Sagrada Forma representa la irradiación de la divinidad hacia el mundo, estableciendo una conexión directa entre lo celestial y lo terrenal. Los ángeles adoradores como expresión de reverencia litúrgica y misterio eucarístico.
La obra incorpora un conjunto de seres angélicos rodeando la Custodia, cuya presencia no responde a un elemento decorativo, sino a una función profundamente simbólica dentro del lenguaje barroco. Estos ángeles aparecen en actitud de genuflexión, adoración y recogimiento, con las alas desplegadas y las manos unidas, reforzando la idea de reverencia absoluta ante el Santísimo.
Según la explicación iconográfica del autor, estas figuras representan la custodia y reverencia del misterio eucarístico, al tiempo que simbolizan el sostén espiritual de la unión entre cielo y tierra, y la idea de una adoración perpetua ante la presencia real de Cristo en la Eucaristía.
Asimismo, la composición remite al concepto del triunfo de la fe, característico del Barroco, en el que se subraya el valor salvífico del cuerpo y la sangre de Cristo como fundamento doctrinal de la presencia real en el Santísimo Sacramento.
Elementos superiores y tipografía inspirada en la cerámica trianera.
En la parte superior de la obra se incorpora una bandera con la inscripción “Alabado sea el SS Sacramento”, que actúa como cierre simbólico de la composición, reforzando el carácter devocional del cartel. 
Del mismo modo, el artista ha diseñado la palabra “CORPVS CHRISTI” utilizando una tipografía inspirada en los azulejos tradicionales de Triana, integrando así el lenguaje gráfico contemporáneo con la estética histórica de la cerámica sevillana, en una síntesis visual que une tradición, iconografía religiosa y reinterpretación artística.
Fuente; Gente de Paz