La sección que analizaremos tuvo lugar a las 21:00 h. del día antedicho 22 de febrero de 1935. Asistió el alcalde don José María Gómez, el primer Tte. don Manuel Blanco, el segundo Tte. don Francisco Gómez, el tercer Tte. don Diego Gutiérrez y los concejales don Manuel Husón, don Diego Román, don Enrique Varela, don Manuel Salguero, don José Torres, don Manuel Arahal, don Miguel Domínguez, don Juan Reina y don Antonio Alonso.
En primer lugar, se aprobaría el Acta anterior, luego se pasaron a las cuentas municipales entre las que estaban el pago al depositario municipal don Arístides Reigada Fernández de 166 ptas., 80 ctms., para pagar a la Compañía Telefónica Nacional por la suscripción y conferencias del ayuntamiento, la Casa Cuartel de la Guardia Civil y el Juzgado. También fueron aprobadas otras cuentas como las de construcción, reparto de edictos y manifiestos o de limpieza de las calles. Asimismo, se da cuenta de un expediente de habilitación de crédito en el que se habilitan 1.672 ptas. para la Junta de Mancomunidad Sanitaria de Municipios de la provincia para mejoras de servicio, ampliación de los actuales y eventuales que figurarán en el artículo 10 del capítulo 8º.
A continuación, consideramos que viene un punto relevante: Se da cuenta del informe de la Comisión de Obras Públicas en relación a los trabajos de ampliación propuestos por el arquitecto Juan Talavera Heredia para las obras de ejecución de dos grupos escolares. Vemos, pues, una preocupación de la corporación municipal por la enseñanza en la villa. El punto es en sí bastante complejo, pero hemos procurado abreviarlo.
Luego se da cuenta del nombramiento del boticario don Isidoro Peña Sánchez como Inspector Farmacéutico titular interino sin sueldo, quien pertenecía a una gran estirpe de origen sevillano que ocupó importantes puestos en la entonces villa. Recordemos, a título de ejemplo, que sus hermanos Luis y Antonio fueron respectivamente sacerdote y hermano mayor de la Sacramental.
Igualmente, se da cuenta de una solicitud de don Francisco Martín Fernández, contratista de los grupos escolares en la que pide la recepción de las obras de pavimentación de las calles: Alejandro Lerroux –actual Botica– y que recibía el nombre del gran político republicano radical; Pi y Margall –actual Melliza–, en memoria del presidente de la Primera República, y la del acerado en Antonia Díaz –dedicada a la gran poetisa romántica que vivía en nuestra villa, casada con el poeta don José Lamarque de Novoa–. La Comisión de Obras Públicas informó del perfecto estado de las obras, por lo que unánimemente fueron recibidas.
A continuación se refleja un apartado llamado «Oficio del Colegio Médico sobre Distinción don Manuel Calvo». No nos resistimos a copiar el original del Acta Municipal: «Se da cuenta de un oficio del Presidente del Colegio Médico de la Provincia, comunicando al ayuntamiento la gratitud del citado colegio con motivo del acuerdo adoptado por el Ayuntamiento por el que nombra Hijo Adoptivo al venerable médico D. Manuel Calvo Leal, y se acordó pedir para él la Cruz de Beneficencia y en el que se adhiere a la petición de recompensa citada para el distinguido compañero. La Corporación quedó enterada acordándose a propuesta de D. José Torres Gómez pedirle un homenaje al Sr. Calvo Leal el día que se le haga entrega de la condecoración que le ha de ser concedida por el gobierno, que debe coincidir con el descubrimiento de la lápida que dé su nombre a la calle acordada por el Ayuntamiento».
Ya sabemos que don Manuel Calvo fue el médico que acabó con las epidemias en Dos Hermanas. Nos dice el historiador Jesús Barbero Rodríguez que nació en Sevilla en 1871 y casó en 1898 con la sevillana María de la Paz Sáenz Franco, con quien tuvo cuatro hijos. Fue miembro del partido conservador y de la Unión Patriótica primoriverista. Fallecería en la villa el 13 de marzo de 1935, reposando sus restos en nuestro cementerio de San Pedro. Conocimos mucho a su familia, muy vinculada a la Hdad. Sacramental todavía en nuestros primeros tiempos de pertenencia a ella. Fue hermano mayor de esta misma corporación del Stmo. Sacramento y su yerno el veterinario don Marcelo Lillo Hernández era un gran devoto del Santísimo Sacramento. Como vemos, la villa y el Colegio Médico se unieron en el homenaje a este célebre médico, una de las glorias de la medicina local.
Seguidamente se daría cuenta de una moción del segundo Tte. de alcalde, don Francisco Gómez García, en la que se interesa que a fin de dar estabilidad a los empleados y obreros municipales se acordase designar una comisión compuesta por concejales de las minorías de Acción Popular y Partido Radical, así como de un representante de los obreros y otro de los de los empleados del ayuntamiento, al objeto de confeccionar el reglamento. Una vez realizado pasaría al ayuntamiento para su definitiva aprobación. Así se publicaría el escalafón de los mismos, teniendo en cuenta los años de servicio de cada uno.
Don José Torres Gómez haría uso de la palabra para elogiar la moción de don Francisco Gómez García por considerarla «justa» ya que la misma los apartaba del vaivén político. Quizá podamos decir que fuese una medida para erradicar el enchufismo y el amiguismo. Don Manuel Blanco García se adhirió a lo manifestado por sus compañeros. Lo cierto es que se nombró una comisión formada por los tres concejales anteriores y don Juan Reina García.
También se habla del óbito del cabo de la guardia municipal don Manuel Román Sánchez y del empleado municipal jubilado Tomás de Pedro Lebreña. A sus viudas se les concedió el sueldo de un mes. Se trataron otros temas menores en este cabildo municipal que obviaremos para no alargar en exceso este artículo.
Sólo deseamos manifestar unas palabras de los miembros de la corporación: El alcalde era don José María Gómez Claro, hijo del importantísimo almacenista de aceitunas Juan Manuel Gómez Claro y sobrino de otro destacadísimo almacenista, José Gómez Claro ‘el Chamorro’. El primer teniente de alcalde era Manuel Blanco García, perteneciente a la numerosa, en muchos casos rica e importante familia de los Blanco de origen utrerano y que llegó en muchos casos al empíreo de la sociedad nazarena. El segundo teniente era un rico ‘Culebra’, Francisco Gómez García; el tercero, un rico comerciante de San Sebastián de la familia de los ‘Colos’ y destacadísimo hermano mayor de Vera-Cruz, Diego Gutiérrez Franco. Entre los ediles se hallaba uno más de los hermanos mayores de Vera-Cruz, Manuel Husón Alanís; y nuestro abuelo el pelantrín Antonio Alonso Madueño, sobrino que fue del alcalde liberal y riquísimo médico Federico Caro Lázaro –de insigne e importante familia de la villa–, y casado con otra Blanco, nuestra abuela Ana Muñoz Blanco de acaudalada familia de carniceros de la Plaza de Abastos.
Una representación, como vemos, muy variopinta de la vieja burguesía rural y comercial de la villa que durante el llamado ‘Bienio Negro’ gobernó nuestro ayuntamiento. Y así, damos por concluido este artículo en el que confiamos nos haya aproximado a la Dos Hermanas del tiempo en que el centro-derecha la gobernó durante la Segunda República. Se trataba del llamado ‘Bienio Negro’, denominado así por los historiadores de izquierda, nombre con el que ha pasado a la historia y que es usado unánimemente.
FUENTES DOCUMENTALES: —Archivo Municipal de Dos Hermanas. Libro de Actas Capitulares nº 61 (1934); nº 62 (1934-35); nº 63 (1935); nº 64 (1935-36).
BIBLIOGRAFÍA: —Barbero Rodríguez, Jesús «Apuntes sobre la hermandad Sacramental entre los siglos XIX y XX» en ‘Azahar’ Semana Santa Dos Hermanas 2016.
Autor: Germán Calderón Alonso, publicado en la Revista Cultural de feria de Dos Hermanas 2016, pag 47

