1248. 23 de noviembre, Rendición de Axataf y la entrada de Fernando III a Sevilla.
sábado, 6 de diciembre de 2025El 23 de noviembre de 1248, las tropas cristianas dirigidas por Fernando III el Santo culminaron la conquista de Sevilla, poniendo fin a un largo asedio iniciado en agosto de 1247. La ciudad, entonces uno de los centros neurálgicos del al-Ándalus del siglo XIII, estaba gobernada por el caíd Axataf y defendida por más de siete kilómetros de murallas, lo que la convertía en una de las plazas más sólidas de la península. Para entonces, el avance castellano era ya imparable. Fernando III había tomado Córdoba en 1236 y Jaén en 1246, expulsando de ambas ciudades a la población musulmana, política que también aplicaría tras la conquista de Sevilla. Una vez asegurada la frontera oriental, el rey reunió un Consejo de guerra con sus capitanes y los maestres de las órdenes militares. Allí se decidió concentrar todos los esfuerzos sobre Sevilla, cuyo control resultaba esencial para la seguridad del Guadalquivir y para la expansión hacia el valle del Guadalete. La operación militar exigía una compleja red diplomática. Fernando III tuvo que alcanzar acuerdos con Jaime I de Aragón, para delimitar áreas de influencia hacia el sureste peninsular, y con Muhammad I ibn Nasr, Alhamar, rey de Granada, quien —tras la conquista de Jaén— había aceptado convertirse en vasallo de Castilla. A cambio, quedaron fijadas las fronteras con los reinos de Valencia y Murcia. El monarca pasó el invierno de 1246 en Jaén, mientras dejaba situadas fuerzas avanzadas en Alcalá de Guadaíra —bajo el mando de Rodrigo Álvarez— y en el Aljarafe, donde operaba el maestre de Santiago. Durante el verano siguiente, Fernando dedicó todos sus esfuerzos a planificar el asedio y a organizar un ejército de dimensiones excepcionales para la época: uno de los contingentes más numerosos y estructurados de toda la Edad Media peninsular. Entre los principales jefes militares figuraban Pelay Correa, maestre de la Orden de Santiago; Fernando Ordóñez, maestre de Calatrava; Pedro Yáñez, maestre de Alcántara; Pedro Álvarez Avito, del Temple; Fernán Royz, de la Orden de San Juan; además del almirante Ramón de Bonifaz, cuyo papel en el control del Guadalquivir fue decisivo. Se unieron también el infante Fadrique, el príncipe Alfonso —futuro Alfonso X—, numerosos nobles castellanos y leoneses, así como contingentes municipales de ambos reinos. El proyecto bélico contaba además con respaldo internacional. El obispo Rodrigo Jiménez de Rada gestionó en Roma una bula de cruzada emitida por el papa Inocencio IV el 15 de marzo de 1247, que autorizaba a Fernando III a utilizar las tercias de fábrica para sufragar los gastos de quienes participasen en la campaña con motivaciones cristianas. A ello se sumó ayuda económica y militar procedente de Francia, Alemania e Italia, lo que otorgó al asedio un carácter plenamente cruzado. Tras más de un año de resistencia, agotada la ciudad y roto el puente de barcas por la flota de Bonifaz, Sevilla capituló el 23 de noviembre de 1248, marcando uno de los hitos decisivos de la Reconquista y dando inicio a una profunda transformación política, social y religiosa en el valle del Guadalquivir.
Autor: Sevillanía
