Podcast con la lectura completa del relato


Estas noches tan frías de enero me traen a la memoria retazos de mi infancia.

_"AQUÍ RADIO ANDORRA, EMISORA DEL PRINCIPADO DE ANDORRA".

La radio telefunken cantaba la hora para que los más pequeños de la casa se acostasen; mientras, los mayores se sentaban a oír la Pirinaica, los niños se iban a dormir.

La tertulia al calor del brasero con las cartas y alguna copita se alargaría mientras duraba  "el parte" nocturno .

Las discusiones políticas eran encendidas pero las partidas de cartas se oían más que la radio.

_¡Siete y media!

_¡Gané!

_Venga, otra partida y a la cama que mañana hay que madrugar.

Mi Nano, Juventino, me subía las escaleras a cuesta y a mí me encantaba.

Mi madre siempre se acostaba conmigo, allí los dejaba a todos pues ella tenía que madrugar para hacer el desayuno por las mañanas. 

 En las noches heladoras de invierno envolvía mis pies fríos en su camisón y me los calentaba mientras en la ventana repiqueteaba la lluvia con fuerza.

_¡¡¡LAS DIEZ Y SERENOOOOOO!!!!

El sereno hacía su ronda cantando su eterna canción; con su grueso garrote y bien abrigado velaba por los vecinos que descansaban tranquilos.

   Las campanadas del reloj de la catedral habían dado la hora apenas audibles por la recia lluvia y el viento que ululaba fuertemente en la ventana. 

  Me gustaba acurrucarme junto a mi madre y sentir su tibieza.

En el alto patio de luz, los enormes canalones de hojalata silbaban con un sonido quejumbroso cuando el viento se deslizaba por ellos; me daba miedo aquel rujido de metal y más me acurrucaba junto a mi madre para escuchar su respiración y olvidar el aullido del vendaval.

En la mesita de noche el reloj despertador cantaba su rítmico tic, tac...tic, tac...

El mundo se paraba, el tiempo se paraba, sólo ella y yo; fuera la lluvia, la helada y el viento.

¿Qué  mas necesitaba para ser feliz en la inocencia de la infancia?

Lo tenía todo .

Eso era la felicidad, sólo eso.

Y yo no lo sabía.

Autora: M.José Rodríguez Delgado